Con dos cojones y muchas ayudas superaron las dificultades.

Con dos cojones y muchas ayudas superaron las dificultades.

20091227k0000m050047000p_size5photo by: Mainichi.jp

 
 
Empieza el día 27 de este mes el 89º Torneo Nacional de Rugby de Institutos en el estadio de Rugby de Kintetsu Hanazono de la ciudad de Higashi Osaka. En el instituto Ida, el representante de la prefectura de Nagano juegan Riki Ogawa quien perdió la vista de ojo izquierdo y Takuro Kumagai quien se recuperó de “Hipovolemia de líquido cefalorraquídeo”. El instituto Ida juega mismo día contra el instituto Onomichi de Hiroshima. Dos jugadores que superaron las dificultades juegan con alegría y agradecimiento en su pecho.
 
Ogawa, quien formaba parte del equipo de béisbol de mismo instituto recibió la bola batida por él mismo en su ojo izquierdo en un partido amistoso en junio del 2007 y fue operado pero al final perdió la vista del ojo izquierdo.Su sueño de jugar en 6 Universidades de Tokio se rompió. Cuando era estudiante de segundo año, en primavera, cambió el béisbol por el rugby porque el entrenador Kazumichi Yuzawa le incitó. Contó que “parece que hay 4 pelotas volando por ver sólo un ojo” pero se entrenó bien y consiguió cogerla por instinto.
 
En 8 meses ya jugaba de titular. Juega de prop en la que corre la banda izquierda y aprovecha su ojo derecho y velocidad de 50 metros en 6 segundos.“Es de agradecer que puedo ver por el ojo derecho. Tengo la sensación como “ya verás””, cuenta Ogawa.
 
A Kumagai atacaron náuseas anormales en octubre de año pasado.Por pesadez y dolor de cabeza ni siquiera podía hacer la vida diaria. Fue diagnosticado “hipovolemia de líquido cefalorraquídeo”, una enfermedad que se escapa dentro del cuerpo el líquido cefalorraquídeo que circula entre el celebro y la médula espinal.Aparece esa enfermedad cuando recibe un choque fuerte como accidente de tráfico pero la causa aún no está descubierta. El síntoma se calmó practicando “Blood Patch” que evita el escape introduciendo su sangre a la membrana de columna vertebral.
 
Después del tratamiento se le desordenó el sistema nervioso autónomo y no pudo asistir a clases porque no podía estar concentrado ni siquiera 30 minutos. A veces se comportó duramente con su madre. Cuando estaba deprimido, los que le apoyaron fueron el rugby y sus compañeros. “Sin darte ninguna prisa, regresa sin falta”. La palabra de ellos se le hizo alegrar. Y verano de este año regresó al terreno de juego de verdad.
 
Es jugador suplente pero si está de buena forma jugará de lock. “Quiero dominar el partido por mi jugada y devolver el favor que recibí”, cuenta entusiasmado.
 
 
 
http://mainichi.jp/enta/sports/news/20091227k0000m050043000c.html?inb=fs